Hace algunos años, el casco histórico de Zaragoza, tal y como ocurrió en otras ciudades, perdió su antiguo esplendor y cayó en decadencia, sus vecinos marcharon a otras zonas, los negocios cerraron y los edificios se abandonaron. Sin embargo, pese al continuo deterioro de la zona, muchos comerciantes se negaron a cerrar sus negocios esperando a que el centro renaciera. Y así fue. La importancia del casco se está recuperando. Nuevos establecimientos se han abierto y la zona vuelve a ser, merecidamente, el centro neurálgico de la ciudad. Los locales se vuelven a ocupar y las calles se llenan de vecinos y visitantes. Y allí siguen, los que no se dieron por vencidos y esperaron tiempos mejores. Estos establecimientos son antiguos, muchos de ellos familiares que pasan de generación en generación, unos se han modernizado mientras otros permanecen tal y como eran. Destaca también la especialización que algunas de ellas tienen, algo totalmente imposible de plantear ahora, con grandes superficies donde puedes encontrar todos los productos. Así, encontramos comercios que se dedican exclusivamente a la venta de sombreros, de ropa laboral, de trajes regionales… Otros de ellos se caracterizan por mantener su antiguo encanto, sin variar su estética ni su trato familiar con el cliente.
Farmacia Aubá
La zona conocida como El Tubo, pese a presentar un aspecto más envejecido, mantiene su posición gracias a la zona de tapas y a los numerosos bares que allí podemos encontrar, donde acuden muchos zaragozanos y es un lugar obligatorio de visita para los turistas. Paseando por estas calles encontramos lugares tan curiosos como la Farmacia Aubá, fundada en 1909. Este comercio destaca, no sólo por su tradición y antigüedad sino por albergar la colección más importante de Aragón de objetos y utensilios relacionados con el negocio farmacéutico. Otro establecimiento que perdura es la sombrerería Casa Redondo, creada en 1922, que mantiene productos antiguos tales como paraguas, bastones, abanicos y juguetes tradicionales.

Sombrerería Redondo

Pastelería Fantoba
En la Calle Don Jaime destaca la pastelería Fantoba que desde 1856 ofrece recetas tradicionales y artesanas, manteniendo el obrador original y la llamativa decoración de su fachada. Es curioso encontrar dos negocios similares muy próximos que ofrecen chocolates artesanos y otras delicias, como son Capricho, de la que destacan sus turrones y helados naturales, y el Gnomo del Pirineo con gran variedad de licores y mermeladas artesanos, así como los “chocolates de la abuela”.

Pastelería Capricho

Pastelería Gnomo del Pirineo
Otros establecimiento situado en el casco histórico, y que cuenta con una larga y afamada tradición, es Montal, un negocio familiar basado en la alimentación y la gastronomía, establecido en la Plaza San Felipe desde 1919. También Casa Perdiguer destaca por su tradición familiar, esta empresa especializada en vinos y licores artesanos está afincada en Zaragoza desde 1917.

Montal

Casa Perdiguer
Por otro lado, podemos encontrar comercios especializados en otro tipo de género, como Almacenes Moncayo, dedicado a la ropa laboral desde 1940, o la Boutique de la Danza, con moda y complementos para todo tipo de bailes y trajes regionales aragoneses.
Boutique de la Danza

Almacenes Moncayo













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