Miércoles 8 Septiembre, 2010

‘El lugar de un hombre’

El ‘cielo’ es el último gramo de droga en la jerga de los drogodependientes. Su efecto es equiparable a “cinco minutos de orgasmo”, según Pilar, drogodependiente. Ella se reúne junto a su grupo en una de las principales plazas del Casco Histórico, cerca de la calle de los Cinco Continentes.
Un drama. La situación personal de cada uno de ellos ahoga gran parte de las ganas por sonreír. Todos quieren salir de su situación. Demandan ayuda con tildes de desesperación pero… su flaqueza y sus dientes picados dificultan las oportunidades de integración. Algunos superaron la adicción con metadona. Sólo un porro y un tercio de cerveza acompañan su soledad histriónica. Necesitan ayuda, pero poca gente se atreve a acercarse a ellos. Quizás por miedo, quizás por rechazo, quizás por resignación. Los estropeados ladrillos de una antigua fachada sirven de reposacabezas. Sus cuerpos lánguidos quedan a la vista de todos los viandantes que se atreven a callejear por los adoquines abandonados de la mano del Ayuntamiento. Pasen y vean, parecen comunicar. Sus cuerpos son motivo de constantes juicios y rabillos de ojos asustados. Difícil acercarse más de varios metros.
Entrevistamos a todos ellos. Son como niños asustados. No saben qué hacer, cómo cambiar, dónde dormir. La desesperación encuentra salida en una calada compartida, un sorbo y un silencio. Artuno, extoxicómano, me propone una idea de gran transcendencia. Quiere una foto sonriendo para poder encontrar un refugio, una ilusión. En los momentos sin autoestima, sin ganas de vivir, un motivo para sonreír.

Enlace: Centro de Asistencia para Drogodependientes (Aragón)

Nota de autor: Por respeto a la intimidad personal he decidido omitir el pie de foto.

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Un comentario de “‘El lugar de un hombre’”

  1. Espléndido relato.
    Magníficas fotos.
    Enhorabuena.

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